¡Bienvenido otoño!

Llega el otoño y en esta época del año apetece resguardarse del frío, y si es con una buena comida y cerveza mejor aún mejor.

La comida alemana está especialmente pensada para combatir el frío, ya que cuenta con muchas carnes asadas, ensaladas y postres contundentes. En definitiva, la carta de un restaurante alemán cuenta con platos calóricos y de sabores fuertes. Las salchichas son uno de los platos más típicos de la cocina germana, pero por supuesto hay muchas otras recetas sabrosas de las que se puede disfrutar en un restaurante alemán.

La variedad de panes en Alemania es impresionante. Pan blanco, pan de cebolla, pan de trigo y centeno, pan con semillas de girasol o calabaza, multicereales… Hasta llegar al mundialmente conocido pretzel, los lazos de pan dulces o salados que pueden estar condimentados con diferentes especias.

El kartoffelbrei es un puré de patatas tradicional alemán que se prepara con sal, pimienta o nuez moscada. Algunas recetas le añaden verduras u otras especias.

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En cuanto a las carnes, una de las especialidades más exquisitas es el eisbein, un codillo de cerdo cocido durante varias horas. Es una carne muy grasa y de sabor muy fuerte que se suele acompañar de papas cocidas, chucrut y albóndigas.

El kasseler o filete de Sajonia es un filete de carne de cerdo ahumado y salado mediante el proceso de salazón y extraído normalmente de la costilla. También se sirve habitualmente con chucrut y puré de patatas.

Entre las variedades de salchichas más famosas, no podía faltar la bockwurst. Este es un tipo de salchicha grueso hecho con carne picada, sal, pimentón y pimienta blanca. La carne (que puede ser de vacuno, oveja, cerdo, caballo o ave) se cuece previamente y luego se embute. Después se ahuma por varias semanas hasta conseguir ese sabor y aspecto inconfundible.

Para darle la bienvenida al otoño, en Alemania se celebra el gran Oktoberfest. Gracias al fenómeno de la globalización, esta fiesta también puede disfrutarse aunque sea a pequeña escala en el resto del mundo, como por ejemplo en un restaurante de comida alemana en Madrid.

Los platos típicos del Oktoberfest son un desfile de las mejores recetas de la cocina alemana, las más sabrosas y contundentes. Entre los pescados, el steckerlfisch es un pescado al pincho cocinado a la parrilla y típico de la zona de Baviera, donde se suele servir, cómo no, con cerveza. Antes de pasar por la parrilla el pescado se adoba en aceite y especias y se unta en mantequilla para conseguir una piel crujiente.

cerveza alemanaEntre las carnes del Oktoberfest se puede disfrutar, además de la bockwurst, de varieadades como frankfurts, bratwurts o pimmelwurst, preparadas con distintos aliños y cocciones. Tampoco podría faltar el típico eisbein (codillo de cerdo cocido) mencionado antes.

Entre los acompañantes más destacados se encuentra el spatzle, similar a la pasta italiana pero con más huevo, o el klobe, pasta de harina con huevo y patata que se sirve con forma de bola.

Entre los postres más habituales del Oktoberfest se encuentran el strudel, similar al hojaldre y relleno de manzana o queso quark. También son muy típicas las kasekuchen (tartas de queso horneadas) y la famosa tarta “selva negra” elaborada con nata, bizcocho, chocolate y frutas típicas de la selva negra.

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